Uno termina creyendo lo que escucha demasiado tiempo
José Lagos Guevara · 3 de mayo de 2026 ·

Uno termina creyendo lo que escucha demasiado tiempo

Aunque haya empezado como una joda

vida identidad yo

¡Hola! Hace tiempo no escribía por acá. Iba a tirar la excusa de “falta de tiempo”, pero la realidad es que tiempo tuve; lo que faltaron fueron ganas. Aló de vuelta, y gracias por leer (:

Pequeño quote del libro Golf Is Not a Game of Perfect de Bob Rotella:

“…Lo que era agonizantemente aparente es que lo único que le impedía ganar era su juego en el putt. Pequeñas dudas fueron condicionándolo al punto de que lo único que escuchaba de la gente era: ‘Hogan no sabe ni puede puttear’. Hasta las revistas hablaban de ello; y la realidad es que, a la hora de pararse frente a un putt de 4 pies, lo ÚNICO que pensaba el jugador era: ‘Todo el mundo sabe que ya no puedo meter estos putts’…”

Es impresionante la mezcla de realidad y ficción que hay en ese párrafo. Gran parte de mi vida estuvo determinada por cualidades que me daba la gente de afuera. Siempre fui “el buenito”, “el que no destaca”, “el que tiene cara de nena”, “el tibio”.Mi forma de protegerme de eso era pensar que lo ignoraba o que me reía. La verdad es que nunca funcionó. Y lo que más duele es que menos del 5% venía de gente que realmente quería herirme; la mayoría eran comentarios de amigos, familiares o conocidos.

Durante 26 años me acostumbré a rebajarme en conversaciones, a aceptar faltas de respeto o comentarios que me hacían sentir menos que otros. Y lo peor es que, como dije antes, lo tomaba como algo normal o simplemente me reía. “Así son”, “no lo dicen en serio”. Pero el cerebro no sabe interpretar esas cosas como totalmente inofensivas cuando las escucha constantemente, y termina adoptándolas como moneda corriente.

El click fue cuando entendí que no era que dudaba de mí mismo porque sí, ni que me hacía más chico en situaciones al azar. Pasaba especialmente cuando alguien querido me rebajaba.

Porque si alguien puede hacerlo tan fácil, ve que surte efecto y además no tiene consecuencias, ya sabe que puede seguir haciéndolo. Incluso indirectamente.

Basta de normalizar eso.

El quote de arriba quería mostrar justamente eso: les pasa hasta a los mejores. Y muchas veces en situaciones que ni siquiera pueden controlar, como la opinión de un desconocido. Pero llega un punto en el que deja de importar si viene de un familiar, una pareja, un conocido o un extraño. Nadie tiene el poder de definir tu identidad más que vos mismo.

Hoy creo que la mejor decisión que uno puede tomar es tomar distancia de esos comentarios o, si hace falta, de las personas que los repiten.

Inventarme —o mejor dicho, construir— mi alter ego, mi “superyo”, hizo que pudiera dormir más tranquilo, tomar decisiones por mi cuenta y entender que las opiniones del resto son exactamente eso: opiniones.