Epicteto no veía fútbol. Al menos eso me da a entender en la máxima 16 de Un manual de vida, y cito:
”…Cuando veas a alguien llorar, sea por la razón que sea, ten cuidado. Si bien quizá sea necesario llorar con él y compartir su dolor escuchando su versión de los hechos, que esto no te cale hondo ni quedes tú verdaderamente afligido…”.
Si Epicteto fuese hincha del Club Atlético River Plate y hubiese visto el papelón que fue el planteo de Coudet en la final del Apertura, no se habría deprimido tanto como yo. Qué importante es ser empático, pero siempre con moderación. Nos dice acá que lloremos con la persona, que compartamos su dolor, pero sin que ese dolor pase a ser nuestro.
Así como esta máxima hay otras 52 en el ultimo libro que leí esta semana, y quiero nombrar un par y opinar de estas, porque me dejó con ganas de más: es cortísimo y dice tantas verdades a la vez. Antes de citar las partes que más me gustaron, una aclaración que el propio autor repite varias veces a lo largo del texto: nos pide como lectores el saber interpretarlo y no tomarlo de manera literal, ya que hacerlo atentaría contra el estoicismo mismo.
Máxima 1 - Depender
… En cuanto a todas las cosas que existen en el mundo, unas dependen de nosotros y otras no. De nosotros dependen; nuestras opiniones, movimientos, deseos, inclinaciones, adversiones… En una palabra, todas nuestras acciones.
Las cosas que no dependen de nosotros son, el cuerpo, los bienes, la reputación, la honra; es decir, todo lo que no entra en nuestras acciones.
Lo que depende de nosotros es libre por naturaleza y nada ni nadie puede detenerlas u obstaculizarlas; y las que no dependen de nosotros son debiles, esclavas, dependientes y sujetas a mil inconvenientes y enteramente ajenas…
Esta es una de mis máximas favoritas. ¿Quién no se ha afligido alguna vez por cosas que no se pueden controlar? Nos ponemos mal por las opiniones o pensamientos de terceros, por no tener equis cosa, por tales o cuales condiciones físicas (yo, por ejemplo, con el asma).
Es fundamental, diría yo, saber identificar esta distinción lo antes posible. Dejar la amargura de lado y ser un poco más felices con lo que tenemos, sabiendo que son nuestras acciones las que deberían determinar qué y quiénes somos. Por ejemplo, aunque el cuerpo no dependa directamente de nosotros, sí cede ante lo que sí depende. Si mi inclinación es ser corredor y mis acciones acompañan, mi cuerpo, (sobre el cual no tengo control directo) va a mejorar por efecto rebote. Lo que no depende de nosotros termina siendo permeable a lo que sí.
Máxima 11 - Virtud
En cada cosa que se presente, recuerda entrar en ti mismo y buscar allí alguna virtud que tengas para hacer uso adecuado de este…
… Si encuentras algo que fatiga, encontrarás también coraje; si son injurias, encontraras resignación y paciencia.
Si así te acostumbras a desplegar en cada accidente, la virtud que la naturaleza te ha dado para el combate, tus fantasías no te cautivarán nunca.
Las “fantasías” en lenguaje estoico son las representaciones, las primeras impresiones de las cosas — eso que se te dispara automáticamente cuando algo pasa.
Epicteto nos dice que cuando esto se vuelve costumbre, las primeras impresiones — el miedo, la bronca, la angustia automática — ya no te cautivan. Te llegan, las mirás, sacás la herramienta y seguís.
Cincuenta y tres máximas, una tarde de lectura, y el resto de la vida para practicarlas.
