Hablar de tus metas, es mufarla?
José Lagos Guevara · 14 de julio de 2026 ·

Hablar de tus metas, es mufarla?

Aunque no parezca, no es todo "yeta"

psicologia logros objetivos mufa

¿Cuántas veces dijiste que ibas a empezar un proyecto que nunca empezaste?

Más de una vez le conté a alguno de mis amigos más cercanos sobre algún proyecto que estaba por arrancar, o algún objetivo deportivo, o hasta ideas de comer mejor; y ese amigo me dio su apoyo más grande, como cualquier ser querido haría.

Pero rarísima vez lo termino. Como una de mis tantas “ideas de negocio”: compré el dominio, les conté a todos de esta idea nueva, y todo terminó siendo un mail de Cloudflare un año más tarde avisándome que tengo que renovar el dominio de una marca de la que ni me acordaba el nombre.

Y aparentemente esto le pasa a mucha gente.

Contar o anunciar tus metas es una forma de comprometerse, ¿no? Si le contás a todo el mundo que vas a salir a correr todos los días hay muchas chances de que lo termines haciendo para no decepcionarlos. Es decir: mientras más personas, mayor sería la desilusión; entonces, ¿mayor el compromiso?

Nop, “lamentablemente falso” diría Germancito Beder.

Según Peter M. Gollwitzer y su equipo, es justamente contar nuestras metas lo que nos detiene de conseguirlas.

“…un individuo alcanza un mayor nivel de completitud cuando sus actividades relevantes para su identidad son advertidas por una audiencia social. Es más, la investigación ha demostrado que los individuos incompletos están más preocupados por encontrar una audiencia para sus aspiraciones identitarias, en comparación con los individuos completos.”

¿Qué nos dice la ciencia?

“Las autodescripciones positivas hechas en público califican como poderosos símbolos de identidad…”

Hay varios tipos de metas. Las más ligadas a tu personalidad son las “metas de identidad”, y son las que hay que evitar nombrar a toda costa. Por ejemplo:

  • Quiero ser un corredor
  • Quiero convertirme en abogado
  • Quiero ser mejor hermano

Estas metas están totalmente relacionadas con quiénes somos, y según Gollwitzer, anunciarlas puede entorpecer o hasta detener nuestro progreso.

El experimento

El equipo de Gollwitzer reunió a 49 estudiantes de psicología y les pidió que escribieran sus dos intenciones de estudio más importantes para la semana siguiente (por ejemplo, “voy a estudiar más esta materia” o “me voy a concentrar de verdad en las lecturas”).

A un grupo, el experimentador les leyó las intenciones en voz alta, dándoles a entender que estaban bien encaminados. Al otro grupo, sus intenciones pasaron desapercibidas: les dijeron que el cuestionario se lo habían dado por error.

Una semana después, los estudiantes tuvieron que volver a listar esas intenciones e indicar en qué días efectivamente habían actuado según ellas.

Tanto en este estudio como en los tres que le siguieron, quienes habían anunciado sus intenciones actuaron menos en consecuencia que quienes las mantuvieron en silencio.

La conclusión: anunciar tus metas a otros te da una sensación prematura de “completitud”.

En vez de motivarte y ayudarte a seguir adelante, anunciar tus metas puede darte una falsa sensación de orgullo: como si ya la hubieras cumplido, o como si el “primer” paso ya estuviera hecho y los que siguen fueran a darse solos. Pero no es así.

Cuando le decís a alguien que vas a salir a correr todas las mañanas, esa persona se queda con la idea de que sos corredor. Y todavía no lo sos.

¿Cuál es el punto?

Planificar por tu cuenta ya alcanza para aumentar tus chances y tu motivación de sostener el esfuerzo y cumplir tus metas.

Fijate qué te funciona a vos: si te motiva rendir cuentas ante otros, contá tus metas. Pero si sos como la mayoría (o como los del estudio), acordate de que tus resultados hablan por vos.

Tus resultados hacen más ruido que tu voz.

When intentions go public: does social reality widen the intention-behavior gap? https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19389130/