El juego interior (no solo del tenis)
José Lagos Guevara · 29 de junio de 2026 ·

El juego interior (no solo del tenis)

Que pienso del libro favorito de Bill Gates

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Review de "The Inner Game of Tennis", primera vez que pruebo escribir una review acá y no en goodreads.

Uno lee el título, ve la portada, y da por sentado que tiene entre manos un libro exclusivamente de tenis. No lo es. Si dependiera de mí, le cambiaría el nombre de El Juego Interior del Tenis a El Juego Interior de TODO.

Es cierto que Gallwey se apoya casi siempre en “analogías tenísticas” para explicarse, pero no hace falta empuñar una raqueta ni saber nada del deporte para captar el mensaje. En el fondo es un libro sobre mindfulness, sobre atención; un libro que se dedica a mostrarnos por qué siempre, el rival más difícil de vencer somos nosotros mismos.

Los dos yoes

Una de sus grandes premisas es aprender a dividirnos en dos, o como lo plantea el autor, “descubrir los dos yoes”:

  • Yo 1: el que habla. El que quiere el control todo el tiempo, el que corrige, critica, putea. En pocas palabras, nuestro ego.
  • Yo 2: el que ejecuta. Aquel a quien le habla el Yo 1; el que escucha todo, no olvida nada y, conviene aclararlo, no es ningún salame.

Buena parte del libro insiste en una sola idea: tenemos que hacer las paces con nosotros mismos. Unir esos dos yoes, dejar que el Yo 2 ejecute tranquilo mientras el Yo 1 confía y se limita a tomar nota de LO QUE ES; no de lo que podría ser, ni de cómo habría que corregirlo. Esa corrección llega sola, de forma automática.

Entrar en “la zona”

El objetivo último de todas estas herramientas es desapegarnos de la mala manera de aprender y practicar un deporte (o cualquier actividad) para poder entrar en eso que muchos deportistas llaman “la zona”: una especie de trance, de concentración relajada.

… el máximo rendimiento requiere una desaceleración mental. Esto quiere decir menos pensamiento, menos cálculo, menos juicios, menos preocupaciones, menos miedos, menos expectativas, menos intentos por esforzarse, menos lamentaciones, menos controles, menos nervios, menos distracciones.

Y la clave no pasa por reprimir la mente a los gritos:

… la mejor forma de acallar la mente no consiste en decirle simplemente “que se calle”, o en discutir con ella, o en criticarla. Luchar contra la mente es algo que no funciona; lo que funciona mejor es aprender a concentrarla.

Lo que me llevo

Como enseñanza aplicada al deporte que practico, me quedo con algo incómodo pero necesario: tengo que empezar a correr el ego del medio. No soy tan bueno como mi Yo 1 se cree, y le debo más espacio al Yo 2 para crecer. Confiar en lo que sé, darme un poco más de libertad y bajar la crítica.

Las imágenes valen más que las palabras; mostrar es mejor que indicar. Y el “intentar”, casi siempre, juega en contra.

… una “buena racha” usualmente continúa hasta que nos damos cuenta de ella. Ahí es cuando intentamos mantenerla y, apenas queremos ejercer control sobre ella, la perdemos.

Veredicto

Lo recomiendo. La única crítica que le hago es que, por momentos, se parece demasiado a tantos otros libros de autoayuda. Pero más allá de eso, deja herramientas concretas para buscar el alto rendimiento, con una consigna que vale para la cancha y la vida misma: enfoque, no esfuerzo.

★ ★ ★ ★ ☆ (cuatro estrellas de cinco)