El error de dirección es barato
La parálisis no.
Hay una etapa rara (siendo nosotros jovenes adultos/as) que no he visto que la nombren en muchos lugares: la de tener ambición de sobra y no tener todavia ningún resultado que la respalde.
No es que no sepas para dónde vas. Seguramente lo sabés y bastante bien, o minimo tenés una dirección general. El tema es que todavía no llegaste, y te carcome la pregunta de si esto alguna vez va a pasar o lo vas a cumplir.
El péndulo
Un día te levantás totalmente motivado, convencido que sos el mejor del universo. Que eso que falta está a nada de acomodarse.
Y otro día te levantás (o ni siquiera salis de la cama) pensando que no va a pasar nunca, que estas empujando una puerta que no abre.
Ese vaivén me tuvo preocupado un tiempo, hasta que entendí que no es un síntoma de que algo esté mal. Es simplemente conciencia. Estás mirando de frente el momento en el que estás. La gente que no siente ese péndulo suele ser la que todavía no se dio cuenta de dónde está parada.
Es una temporada, no un estado
Lo que más me ayuda es esto: todos los que llegaron más lejos que yo pasaron por acá.
No metafóricamente. Literalmente estuvieron en esta misma etapa, pensando exactamente lo mismo que estoy pensando yo, con la misma sensación de que no se movía nada. Y me atrevo hasta decir que una considerable mayoría arrancó desde mas abajo que yo.
Eso no es consuelo barato. Es evidencia. Si el camino tiene este tramo y el tramo se cruza, entonces esto que estoy viviendo es un lugar del recorrido, no un destino final. Una temporada. Y las temporadas, por definición, se terminan.
Quedarse es una decisión
Escuché hace poco una pregunta que me quedó dando vueltas.
+ ¿Qué hacés si te perdés en el bosque?
- No sé.
+ Empeza a caminar.
¿Por qué? Porque si te quedás quieto, te morís de hambre. Quedarte no es una opción neutra, no es “esperar a tener más información”. Quedarte también es una decisión, solo que es la única con un final garantizado.
Y acá está la parte que más me gusta: si caminás dos días y descubrís que fuiste en la dirección equivocada, no perdiste nada. Ahora sabés una dirección que no es. Eso es información que no tenías cuando estabas parado pensando. Pegás la vuelta y arrancás para el otro lado, sabiendo más que antes.
El error de dirección es barato. La parálisis no.
Se logra haciendo
Si hay algo que me llevo de estos ultimos meses es esto: se resuelve haciendo, no pensando.
Pensar se siente como progreso. Tiene la textura del trabajo: te cansás, te concentrás, terminás el día con la cabeza llena. Pero pensar sin ejecutar no genera información nueva. Te devuelve lo mismo que ya tenías, ordenado de otra manera.
La acción, en cambio, siempre devuelve algo que no sabías. Aunque sea “por acá no”.
Así que si estás en esta etapa, si tenés ganas de avanzar pero ni siquiera sabés qué tareas hacer cada día para avanzar, la respuesta no es encontrar la tarea perfecta. Es empezar con cualquiera que sea razonable y dejar que el terreno te corrija.
Empezá a caminar.
