3 rupturas de corazón
José Lagos Guevara · 14 de abril de 2026 ·

3 rupturas de corazón

Nada es tan malo ni todo tan bueno

yo

Escribo este post desde mi cama, un dia de Abril a las 3AM (como imaginarás no puedo dormir); y pienso en los tres momentos difíciles que tuve en estos ultimos años.

Creo que un hombre necesita de un mínimo de tres rupturas de corazón para poder ser completamente independiente: La que te quiebra, la que te arranca algo que creías eterno, y la que te hace dar cuenta de que nadie viene a salvarte.

La primer ruptura te quiebra, te hace pelota. No te la ves venir ni de asomo — y cuando pasa, lo único que podés hacer es dejarte caer. No hay atajo, no hay forma de saltearla: hay que permitirse sentir.

El 20 de Diciembre de 2024 mi expareja me pidió separarnos. Seis años. No lo vi venir, y creo que en parte eso fue lo que más chocó, el no haber tenido ni un segundo para prepararme.

La ruptura numero dos (y la mas dura de las tres) fue el 18 de Noviembre de 2025, día en que fallece mi abuelo.

Me cuesta escribir esto, pero la realidad es que me quebró completamente.

Acá te das cuenta de que nada es para siempre y que no vale la pena el enojo ni el resentimiento hacia el prójimo, mucho menos con un familiar o ser querido. Y si me estás leyendo desde algún lado, tata — no te das una idea de lo que te extraño. Me ofreciste vivir con vos en un momento de mucha tristeza e incertidumbre, donde vos no lo sabías pero yo la pasaba muy mal y no le contaba a nadie. Alegraste mucho mi vida pidiendo que sea tu “roomie”; compartiendo desayunos almuerzos y cenas, viendo partidos de River juntos y repitiendo esas anécdotas tuyas una y otra vez…

La tercer ruptura es la que te hace dar cuenta de patrones en la personalidad de uno mismo. Decís “que boludo… era obvio que esto iba a terminar así”.

El 28 de Noviembre del 2025 me separé de la idea que había construido junto a mi mejor amigo como trabajo y futuro profesional. No me lo esperaba tampoco; nunca me lo espero, ese es el patrón.

Todavía duele, porque el cariño que le tengo es enorme y no hay cosa que quiera más que le vaya bien. Pero con esta ruptura entendí algo que las otras dos no me habían terminado de enseñar: el único que me va a salvar soy yo mismo. De vuelta había puesto fichas donde no debía y esta vez la culpa no podía ser de nadie más que yo mismo.

Ya dejé por suerte de idealizar a las personas, somos todos humanos y no es justo de mi parte tenerlos con expectativas tan altas de ellos hacia mi persona.

“Mis expectativas no son tus responsabilidades” amén.

Agradezco y felicito al José del pasado y del presente; pudo aguantar y saber llevar los tres duelos de una forma sana, dándose tiempo para reflexionar y curarse.

Amor en este mundo hay de sobra, proyectos tengo muchos y mi abuelo esta siempre conmigo.